Cuando en la lucha de la vida, llega uno a un punto en que ya no le es posible seguir adelante, y del pecho se escapa un suspiro, como ocurre en aquel famoso momento de la Sinfonía en Do Menor de Beethoven........Hay que volver a uncir los caballos y llevar la lucha a su término:
"Quien nunca descansa,
quien con el corazón y la sangre
piensa en lograr lo imposible,



