Días atrás se celebró el juicio de la "trama Koldo" en el Tribunal Supremo quedando el procedimiento en manos del tribunal que es el órgano competente para dictar la correspondiente sentencia. Las siguientes palabras pronunciadas por el Fiscal Anticorrupción ponen de relieve el momento político que vive nuestro país: "la corrupción política está carcomiendo nuestro sistema democrático y sólo una reacción contundente contra ella puede frenarla".
LA TRAMA KOLDO
Mientras el gobierno de España gestionaba la emergencia sanitaria del COVID-19 con un experimento que paralizó durante meses al estado español. Decretos mediante para mantenernos confinados, dos estados de alarma así como toques de queda que limitaban nuestra movilidad, el gobierno impuso el uso de mascarillas en el transporte público, en los comercios, en centros sanitarios y resto de actividades con atención al público. Se creó tal psicosis que la gente pagaba cualquier precio por un tapa bocas, algunas personas utilizaban dos o tres juntas. En esta coyuntura, José Luis Ábalos que era Ministro de Transporte de Pedro Sánchez, su mano derecha Koldo García y el empresario Víctor de Aldama se hicieron ricos con las "mordidas" obtenidas gracias a la presunta trama de sobornos con la venta de mascarillas durante la pandemia del COVID-19 en España.
La investigación llevada a cabo por la Fiscalía y la Guardia Civil concluyó en un juicio en el Tribunal Supremo el cual se centró en las comisiones vinculadas a contratos de mascarillas, estos contratos no fueron otorgados por licitación sino por el procedimiento de urgencia, adjudicados por Puertos del Estado y Adif a la empresa Soluciones de Gestión a Empresas.
Las compras de las mascarillas se realizaban en China a un precio de 1,2 euros y se vendían a 3,27 euros. El importe recaudado por dichas operaciones ascienden a más de 36 millones de euros, unos 24 millones en material adquirido por Puertos del Estado y otros 12 millones por Adif, ambas entidades dependen de la Cartera del Ministerio de Transportes.
Por otra parte, la empresa Soluciones de Gestión a Empresas S.L facturó 54 millones obteniendo un beneficio de 17 millones, a través de contratos con tres Ministerios: Interior, Sanidad y Transportes, y de dos Comunidades Autónomas con gobiernos del PSOE: Canarias y Baleares.
Este entramado acababa en una sofisticada red de sociedades en Luxemburgo y una empresa brasileña: Suro Capital Brasil Participaçoes Ltda. a través de una cuenta en el banco Itaú BBA posiblemente éste fue el modo de lavar el dinero.
La Fiscalía Anticorrupción atribuye a José Luis Ábalos y a Koldo García hasta siete delitos: organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación, falsedad documento oficial, uso de información privilegiada y prevaricación. Solicita para Ábalos 24 años de prisión y para Koldo 19 años y medio. Para Víctor de Aldama la petición de condena se sitúa en 7 años de cárcel tras habérsele aplicado la atenuante simple de confesión.
No obstante, el Tribunal tiene la última palabra y hay que esperar a que se publique la sentencia.
Mientras se cerraban colegios y se imponían restricciones a la ciudadanía las investigaciones de la policía señalaron que José Luis Ábalos acompañado de Koldo García, un hermano de este último, y un grupo de prostitutas habrían participado de una fiesta en la suite principal del Parador de Teruel que incumplía las restricciones del toque de queda. Ábalos en dicha ocasión hizo traer a las prostitutas en furgoneta desde Valencia hasta Teruel. Uno de los empleados del Parador comentó a OKDiario en conversación informal que habían dejado la habitación destrozada ya que Ábalos había estado en la suite con sus supuestas novias y se habían producido daños en el mobiliario.
También durante la pandemia Ábalos montó una cita en un restaurante famoso y exclusivo de Madrid vulnerando el toque de queda, contratando 6 prostitutas para cenar con Koldo, el comandante Villalba y el amigo chino de Zapatero. Se vinculan ambos casos con el "caso Koldo" y el uso de fondos o recursos públicos.
Una cosa era el discurso oficial del dirigente socialista que presumía de feminismo y de ser un ejemplo de político responsable. Pero muy diferente era la realidad que superaba la ficción, quedando reflejado con su carácter fiestero de viva la vida mientras ocultaba sus fechorías así como en las conversaciones mantenidas por WhatsApp donde se hablaba de las mujeres con un tono vejatorio y que fueron aportadas como prueba en el juicio.
