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domingo, 17 de febrero de 2013

ENERGIA FEMENINA (YIN) ENERGIA MASCULINA(YANG) Segunda Parte


 Carl Jung dijo que todos los hombres tienen algo de femenino en el inconsciente y las mujeres algo de masculino. El creía que todo ser humano nace con el ánima y el ánimus dentro de sí mismo. La energía masculina (yang) y la energía femenina (yin) se encuentra tanto en el hombre como en la mujer.  Sin importar nuestro sexo conviene que cada uno desarrolle tanto su parte masculina como femenina para sentirse en equilibrio.



La responsabilidad es la energía yang y la creatividad es la energía yin. Una persona con facilidad para  imaginar y visualizar sus metas,   muy propio de la energía yin, nunca obtendrá claros   resultados sin   la actitud  y la voluntad  adecuada.   Esto también se  puede dar en el caso contrario, personas que son muy trabajadoras  y concretas en su manera de actuar, muy propio de la energía yang,  pero carecen de la porción de fantasía  e imaginación así como  de la flexibilidad necesaria  para  adaptarse a los cambios    (energía yin).  El equilibrio entre las dos fuerzas nos  permite llevar al máximo  nuestro potencial.  
Por muchas razones  la armonía y la colaboración entre ambas energías tanto a nivel individual como a nivel colectivo no  se tiene   en cuenta, dejándose  de lado.
 Por un lado, vivimos en una civilización masculina en la cual muchas mujeres  a veces sin quererlo reprimen su esencia femenina manifestando tanto en su interior como en el exterior sólo su parte masculina. El mito de lo masculino que representa el poder y por tanto la agresividad está muy arraigado en la cultura y en la sociedad.
Aún hoy somos testigos de que sigue vigente  la famosa "batalla de los sexos", lucha que mantienen  ambas energías ya que  se perciben como   opuestas, pese a que fueron creadas para      complementarse.  En cada ser humano  lo que cuenta no es su  identidad sexual que lo  identifica como hombre o mujer o la forma en que utiliza su energía sexual,  lo que  sí cuenta es el equilibrio y la relación que interiormente mantiene  su parte femenina con su parte  masculina y viceversa.  
  
Por otro lado, aunque la ciencia y la religión son en muchos puntos de vista enemigos naturales, ambas están unidas en la  resistencia al aspecto intuitivo característico de la energía femenina.
La ciencia se encuentra atascada en una estrecha clase de pensamiento racional y  no permite que participe la energía femenina. El pensamiento científico masculino es analítico y lógico, pero no se abre lo suficiente a la imaginación y a las fuentes extrasensoriales o intuitivas de la  observación. La aversión que muchos científicos tienen por lo "paranormal" y por todo aquello que no puede ser explicado por el pensamiento racional debe ser modificado,  se deben desenterrar y abandonar las  viejas creencias, tales   como por ejemplo  las de  Pitágoras: "Hay un principio bueno, creador del orden, la luz y el hombre, y un principio malo que ha creado el caos,  las tinieblas y las mujeres".
Ni todos los chicos son tan malos ni todas las chicas son tan buenas, como dice un viejo refrán "hay de todo en la viña del señor",  los seres humanos no somos perfectos  hemos nacido para experimentar y aprender de los errores, y tenemos la capacidad suficiente para darnos cuenta de que hay creencias morales o  religiosas  que nos impiden disfrutar de nuestra sexualidad para ser felices.
La auto-aceptación es una forma de amor, cuando nos aceptamos por lo que somos, con nuestras propias luchas internas y  con nuestros defectos  atraemos circunstancias y personas que reflejan el amor que sentimos por nosotros mismos.  Sólo cuando aprendamos a querernos y a perdonarnos estaremos en condiciones de dar y también de recibir  amor.