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lunes, 4 de febrero de 2013

"TODO ES RELATIVO, NADA ES ABSOLUTO" Albert Einstein



La teoría del  Yin y del  Yang  hace referencia al comportamiento de dos fuerzas opuestas  que reinan en el mundo, y que cuando entran en conflicto lo cambian todo. Son dos polos que forman parte de un todo: uno se puede transformar en el otro y viceversa,  de modo que no hay valores absolutos sino relativos.

Funciona como  la electricidad, que se mueve entre dos polaridades, la negativa y la positiva, y  para que fluya se necesitan ambos polos.  Donde quiera que miremos encontraremos la misma energía, moviéndose entre polaridades y equilibrándose a sí misma.  La vida  se mueve por  oposición, y no linealmente. Zigzaguea de lo negativo a lo positivo, y viceversa; utiliza los opuestos para moverse. Por el contrario, la mente se mueve linealmente, en una simple línea recta. Nunca se mueve hacia lo opuesto, es más, niega  lo opuesto.  


En  este universo  todo lo que existe trabaja sobre un formato dual, es decir, la energía de la creación está  siempre en movimiento y  en contra-oposición. Cuando necesitamos que el ambiente sea  frío,  en algún otro lugar   se manifestará   calor para  mantener  el balance o equilibrio entre ambas fuerzas,   y así se materializa todo aquello que conocemos en nuestro planeta.
Desde el  momento en  que venimos a este mundo   comienza nuestra aventura para experimentar    la  dualidad: siempre  hay  un lado que no  aceptamos,  no podemos   asimilar  a una de las partes; preferiríamos   vivir  sólo una parte  de la vida,   cuando tiramos una moneda al aire  siempre optamos  por   una de las dos caras.  Si hay algo seguro cuando nacemos,  es que algún día tendremos que morir  ya que  la vida y la muerte son inseparables. Con una  conciencia dualista tenemos inclinación  hacia un polo, más cuando aceptemos esta dualidad conseguiremos un plano unificado de la conciencia y los opuestos  dejaran de existir.   No  será   el bueno o el  malo, lo  correcto o lo  incorrecto, la  enfermedad o  la salud;  habrá  lo bueno, lo correcto y la salud,  sin ser  aquellos  conceptos que  tienen  en cuenta  sólo  a uno de los aspectos, sino  que trascenderán a ambos porque  serán  de una   naturaleza  diferente.
En el estado mental unificado, no existe conflicto alguno debido a que el dualismo está combinado y los opuestos no chocan entre sí.
 Aplicando la  teoría  de los opuestos,  si  ocurre algo que nos molesta,  que no  queremos, y tiene  relación  con el polo contrario, es decir  con aquello que estamos  intentando  conseguir, no le ofrezcamos  resistencia. Al poco tiempo la energía de ese evento, hecho o situación pasará, dando  paso  a aquella que representa lo que realmente estamos intentando alcanzar. Pero  si   nos  enfocamos en el opuesto le estamos dando poder, le  prestamos  una atención que no necesita y  entorpecemos    el proceso de manifestación de lo que  en verdad queremos. 
Otro ejemplo, tan pronto comenzamos a pelear con alguien  por  algo, absorbemos  en forma  parcial  la vibración de nuestro adversario, ya que de no ocurrir esto,  no habría un terreno común desde el cual comenzar la batalla   y tampoco sería preciso  adoptar   una  actitud de defensa o ataque  hacia el otro.
Con cualquier persona con la que establezcamos un conflicto  por el poder estaremos continuamente en un tira y afloja hasta que ambas partes  reconozcan que somos parte de  un todo,  es decir el yin y el yang manifestándose como energías separadas en lugar de estar  integradas.
De nada nos   servirá   ignorar  esa carga de  energía  que nos posee  después de haber tenido un enfrentamiento  o un mal día,  sería una pena  dejarla  totalmente  de lado  ya que la misma   puede  ser utilizada como energía creativa si la transformamos en positiva expresándola en el mundo material de  la forma que más nos guste.  Pero   también  podemos seguir el consejo de  David  Topí:  "enviarla  hacia el Universo o hacia la Tierra, o bien  ordenarle que se distribuya   por todo nuestro cuerpo, imaginando que la potencia de esa emoción rompe los  bloqueos existentes  al pasar por  distintas zonas  corporales,  sintiendo  asimismo que  esa energía entra con fuerza en las células y deshace todo tipo de “atascos”, mientras se distribuye y  se transmuta en  energía positiva".